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TEATRO ÁBREGO DE ESPAÑA  


 

 


Teatro

TEATRO ABREGO DE ESPAÑA

Viernes 26 de mayo de 2006, 19:30 hs       

 

Esta destacada compañía presenta “El corazón de Antígona”, versión libre de Pati Doménech, a partir de Sófocles, Brecht, Yourcenar, Gambaro, Anouhil, y textos de Neruda, Lorca, León Felipe, Artaud, Kavafis, George W. Bush y José M. Aznar, entre otros. Un trabajo preciosista a cargo de la actriz María Vidal. Dirección general: Pati Doménech. Única función.

 

 

Algo tiene Antígona

Una tragedia griega escrita 400 años antes de Cristo sigue siendo hoy la predilecta para montajes teatrales, operísticos, coreográficos, narrativos y cinematográficos. La vigencia de sus planteamientos no sólo ha permanecido intacta hasta nuestros días, sino que resulta de una evidente actualidad.

Pocos pensadores han dejado de reflexionar sobre esta tragedia, una de las siete que se conservan completas de las más de cien que salieron del genio de Sófocles. El escritor y crítico George Steiner dijo: "Creo que sólo a un texto literario le ha sido dado expresar todas las constantes principales de conflicto propias de la condición de hombre. Ese texto es Antígona".

El dramaturgo Bertolt Brecht, que hizo su propia versión de esta tragedia, afirmó: "Antígona es la historia de una revolucionaria feminista ante un tirano". El filósofo Hegel también estudió la obra de Sófocles y generó una de las interpretaciones más conocidas entre sus lectores: "Antígona y Creonte –el otro protagonista– tienen ambos razón y culpa".

Kierkegaard, Hegel, Hörderlin y hasta Lacan ofrecieron sus opiniones sobre Antígona. El psicoanalista francés centró muchas de sus teorías en esta tragedia, que veía como la síntesis del "deseo femenino".

 

La historia

Los hermanos Eteocles y Polinices –hijos de Edipo y Yocasta– pelean  en una absurda guerra promovida por Creonte. Ambos mueren, Etéocles en la batalla y Polinices a manos de Creonte, al intentar clamar por la vuelta de la paz. Creonte ejerce el poder de una forma absoluta y manipuladora. Él decide que Eteocles reciba un entierro tradicional, mientras a Polinices lo condena a quedar insepulto. Antígona –hermana de Eteocles y Polinices– se niega a aceptar la orden de Creonte y entierra a su hermano. Muy pronto se conoce su desobediencia, cosa que ella tampoco se preocupaba por evitar. Antígona es detenida. Hemón, prometido suyo e hijo de Creonte, intercede por su vida, pero su padre se niega a cambiar el destino de Antígona.

Ni las advertencias de Tiresias, el adivinador, que lo previene por actuar en contra del sentido común y el bien general, lo detienen. Al final Antígona no espera su muerte: se suicida en una opción de libertad y dignidad individual y, al lado suyo, Hemón hace lo mismo. En ese acto Antígona asume la categoría de mito por su rebeldía ante la injusticia, la guerra, la tiranía mediática y manipuladora de la sociedad actual, que asiste impasible y amodorrada al lamentable espectáculo.

 

¿Por qué Antígona hoy?

Esta obra es uno de los casos más extraños. Es el mito por excelencia; se ha escrito más sobre ella que sobre Edipo rey, que fue la base de las teorías de Freud. La mitología griega es el fundamento de la cultura occidental y aún tienen mucho qué decir hoy. Antígona ha sido retomada constantemente en la literatura contemporánea por numerosos escritores.

 

Nuestra Antígona

Conocemos versiones teatrales situadas en diferentes latitudes y encarnadas por diferentes tipologías, desde el norte de Europa al sur de América. Para nuestro trabajo, han sido fundamentales las visiones del mito aportadas por Griselda Gambado, Jean O´neel y Bertold Brecht.

Nuestra versión y subsiguiente puesta en escena reflexionará sobre cómo se puede hacer contemporánea una tragedia griega; sobre qué le dice Antígona al público del hoy, al público cercano, de esta sociedad. La guerra se sitúa como telón de fondo, la injusticia que genera, la manipulación de la información a nivel global, y la explotación de otros pueblos como una forma de neoimperialismo, basado en la intimidación de la sociedad, frente a la amenaza externa.

El corazón de Antígona deja de ser el latido de un corazón individual, para ser el pulso de la nueva vida que reivindica, con sus latidos sordos a la indiferencia, el derecho a ejercer la libertad individual en todos los ámbitos de la sociedad y el latido insistente y perenne de los que claman justicia.

Nuestra Antígona plantea una quiebra en la teoría del eterno retorno, tan habitual en la resolución de conflictos en la dramaturgia actual.

La muerte del disidente, no queda en el ámbito de lo familiar, de lo privado, sino que adquiere una dimensión política ineludible.

El poder ejercido de forma absoluta, que aparece maquillado con ademanes democráticos, ejercido siempre desde la cúspide de la pirámide social, conlleva dramáticas consecuencias y espeluznantes daños colaterales, este poder tan del gusto de las democracias desarrolladas, como de los esperpénticos gobiernos del tercer mundo, en ningún caso puede dejar impunes sus desmanes.

Se hace necesario al menos, alzar la voz, reivindicar un espacio de crítica, de denuncia, que permita el derecho de ejercer la libertad individual, y salvar la memoria de todas las víctimas de todas las represiones.

Proponemos un desarrollo dialéctico frente a un discurso circular. Como decía Demócrito, “todo cambia, nada es. Nunca volveremos a bañarnos en las mismas aguas de un río”.

La muerte de Antígona no debe ser el final de una  tragedia que se repite, sino el desencadenante de un movimiento de repulsa que ponga en tela de juicio la manipulación ejercida desde las esferas dominantes de los procesos políticos, militares y económicos en el que los ciudadanos somos meros espectadores.

El siglo XX es una buena muestra de estos procesos y de sus consecuencias, tanto a nivel nacional como internacional, ya que la globalización impregna el devenir histórico a todos los niveles.

El fin de la utopía es un mito, como lo es el fin de las ideologías. Puede que los modelos del siglo XX estén caducos, pero sin duda están sujetos a nuevas reinterpretaciones y servir de puente a planteamientos nuevos.

El hecho de que sea una mujer la que se enfrenta al poder, no es indiferente en este momento, ya decía Brecht que “Antígona es la primera feminista revolucionaria de la historia”, ya que como queda patente en todos los estudios de ámbito social, educativo, económico etc., siempre son mujeres las que se siguen encontrando en la base de la pirámide del subdesarrollo.

Por este motivo para nosotros supone un elemento añadido de reflexión, que implica inexorablemente una toma de postura firme en la defensa de los derechos individuales como derechos humanos, y su vulneración, como una vulneración de los más elementales derechos.

Finalmente apuntar que como estrategia, concentramos en una sola actriz  la interpretación de todos los personajes, frente a la multiciplicidad clásica en la que los diferentes aspectos de la condición humana son encarnados por diferentes tipos, incidimos en la idea de que en una sola persona se encuentran todos los aspectos sicosociales y ambivalencias posibles.

 

Referencias y referentes

Antígona representa un inmenso universo de metáforas y referencias literarias, por citar sólo algunos de los impactos más decisivos y referenciales en nuestra visión, mencionamos a Brecht, que en su Antígona refleja un profundo rechazo a la guerra, a su capacidad de manipulación en la sociedad, desde un punto de vista dialéctico y condicionado por su idea del “distanciamiento”.

Lorca por otro lado nos aproxima en su poesía vital al tema de la fecundidad y frustración amorosa, tan principal en el argumento de Antígona, así como a los corruptos cimientos de una sociedad asentada en la explotación y la injusticia. En este mismo sentido aprovechamos la percepción de estupor ante la guerra de Neruda, Miguel Hernández y la metáfora de la crueldad de Artaud.

Marguerite Yourcenar nos acerca en su visión de Antígona a la indiferencia de una sociedad silenciada por el miedo y la comodidad, cuya pasividad sólo encuentra contrapunto en el pulso, en el corazón de Antígona, en el movimiento pendular de su cuerpo inerte en la soga, como generadora de una energía capaz de mover de nuevo al mundo.

 

 

FICHA ARTISTICA/TÉCNICA

 
Actriz: María Vidal

 

Escenografía: Sara Huete

 

Muñecos: Cristina Lasa

 
Vestuario: Nati García

 

Estudio grabación: Yuyo Hornazabal

 

Fotografía: Alberto G. Ibañez

 

Diseño Gráfico: Del Pozo y Asociados

 
Dramaturgia: Pati Domenech
 
Dirección: Jorge López Vidal y Pati Doménech

 

Espectáculo en coproducción: Abrego Producciones España - La Tirana Chile

 

Abrego compañía concertada con Consejería de Turismo, Cultura y Deporte, Gobierno de Cantabria



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